La influenza es una infección respiratoria viral bastante común y responsable de epidemias estacionales en diversas regiones del mundo. Popularmente se conoce como gripe y puede provocar síntomas intensos que afectan la rutina de las personas durante algunos días.
Aunque muchas veces se confunde con el resfriado común, la influenza suele causar un cuadro más marcado, con síntomas intensos que incluyen fiebre alta, dolores musculares y una sensación general de cansancio. Es decir, suele ser más intensa que el resfriado común y puede dejar a la persona en cama durante algunos días.
Además, la enfermedad también puede evolucionar con complicaciones, especialmente en personas más vulnerables, como adultos mayores, mujeres embarazadas, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas.
Por eso, entender qué es la influenza, reconocer sus síntomas, saber cómo funciona el diagnóstico y conocer las formas de tratamiento y prevención es fundamental.
¿Qué es la influenza?
La influenza es una infección viral aguda que afecta principalmente al sistema respiratorio. Es causada por los virus de la influenza, que tienen una gran capacidad de mutación y circulan ampliamente en la población.
La transmisión ocurre principalmente a través de gotas respiratorias que se liberan cuando una persona infectada habla, tose o estornuda. El virus también puede transmitirse al tocar superficies contaminadas y luego llevar las manos a la nariz, la boca o los ojos.
Después de la exposición al virus, el período de incubación suele variar entre uno y cuatro días. El inicio de la enfermedad generalmente es abrupto y los síntomas aparecen de forma rápida.
Diferencia entre influenza A y B
Los virus de la influenza que infectan a los seres humanos se clasifican principalmente en dos tipos:
Influenza A
Influenza B
Ambos pueden causar gripe y presentan síntomas similares, aunque existen algunas diferencias importantes.
La influenza A es responsable de la mayoría de las epidemias estacionales, debido a sus características:
Síntomas más intensos
Mayor capacidad de mutación
Mayor potencial de transmisión
Posibilidad de infectar diferentes especies
Por otro lado, la influenza B suele considerarse menos peligrosa, aunque no es un virus inofensivo. Sus principales características son:
Síntomas generalmente más leves que los de la influenza A
Circulación predominantemente en humanos
Menor diversidad genética en comparación con la influenza A
Brotes generalmente más limitados
A pesar de estas diferencias, en la práctica clínica puede resultar difícil diferenciar los cuadros causados por ambos tipos de virus.
¿Cuáles son los síntomas de la influenza?
Los síntomas de la influenza suelen aparecer de forma repentina. Muchas personas comentan que estaban bien y, pocas horas después, comenzaron a presentar fiebre alta y malestar intenso.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
Fiebre superior a 38 °C
Dolor de cabeza
Dolores musculares
Cansancio intenso
Tos seca
Dolor de garganta
Congestión nasal o secreción nasal
Escalofríos
Pérdida del apetito
La fase más intensa de la enfermedad suele durar entre tres y cinco días. Incluso después de este período, síntomas como la tos y el cansancio pueden persistir por más tiempo.
Síntomas de influenza en niños
En los niños, la influenza suele provocar síntomas respiratorios similares a los observados en adultos, aunque algunas manifestaciones pueden presentarse con mayor frecuencia.
También pueden aparecer síntomas gastrointestinales, como:
Vómitos
Diarrea
Dolor abdominal
Otro punto importante es que en bebés y niños pequeños, señales como dificultad para alimentarse, somnolencia excesiva o irritabilidad intensa pueden indicar la necesidad de una evaluación médica.
¿Cómo se realiza el test de influenza?
El diagnóstico de influenza puede realizarse con base en los síntomas, especialmente durante los períodos de mayor circulación del virus. Sin embargo, en algunas situaciones el médico puede solicitar estudios para confirmar la infección.
Los tests más utilizados son:
Test rápido de influenza: se realiza con una muestra de secreción nasal o de la garganta obtenida con un hisopo. El resultado suele estar disponible en aproximadamente 15 a 30 minutos.
RT-PCR: es una prueba molecular más sensible para detectar el virus de la influenza. La muestra también se obtiene de las vías respiratorias y el resultado puede tardar algunas horas o hasta uno o dos días, dependiendo del laboratorio.
La toma de la muestra es simple y dura solo unos segundos. El profesional de salud introduce el hisopo en la nariz o en la parte posterior de la garganta para obtener secreción respiratoria. El procedimiento puede causar una leve molestia, pero no es doloroso.
Los tests suelen ser más confiables cuando se realizan en los primeros días de síntomas, cuando la cantidad de virus en las vías respiratorias es mayor.
Tratamiento de la influenza
El tratamiento de la influenza depende de la intensidad de los síntomas y de las condiciones de salud del paciente. En la mayoría de los casos, la enfermedad mejora con medidas de apoyo.
Las recomendaciones más comunes incluyen:
Reposo adecuado
Hidratación suficiente
Uso de medicamentos para controlar la fiebre y el dolor cuando lo indique un profesional de salud
Sin embargo, en algunas situaciones el médico puede indicar el uso de antivirales, especialmente cuando existe riesgo de complicaciones. El antiviral más utilizado para el tratamiento de la influenza es el oseltamivir.
Este medicamento actúa reduciendo la multiplicación del virus en el organismo. Cuando se inicia de forma temprana, especialmente dentro de las primeras 48 horas desde el inicio de los síntomas, puede reducir la duración de la enfermedad y disminuir el riesgo de complicaciones.
Dosis de oseltamivir para el tratamiento de la influenza
En adultos, el esquema de tratamiento más utilizado es:
75 mg por vía oral cada 12 horas durante 5 días.
Para niños entre 1 y 12 años, la dosis depende del peso:
Menos de 15 kg: 30 mg, dos veces al día
Entre 15 y 23 kg: 45 mg, dos veces al día
Entre 23 y 40 kg: 60 mg, dos veces al día
Más de 40 kg: 75 mg, dos veces al día (misma dosis que en adultos)
En algunas situaciones, el oseltamivir también puede utilizarse como profilaxis después de un contacto cercano con una persona infectada, especialmente en individuos con mayor riesgo de complicaciones.
El esquema utilizado es:
75 mg por vía oral una vez al día durante 10 días después de la exposición.
Para niños, el esquema de profilaxis es:
Menos de 15 kg: 30 mg, una vez al día
Entre 15 y 23 kg: 45 mg, una vez al día
Entre 23 y 40 kg: 60 mg, una vez al día
Más de 40 kg: 75 mg, una vez al día (misma dosis que en adultos)
La indicación del antiviral siempre debe ser realizada por un profesional de salud, quien evaluará cada caso de forma individual.
Formas de prevención de la influenza A y B
La vacunación anual se considera la principal forma de prevención contra la influenza, independientemente del tipo. La composición de la vacuna se actualiza regularmente para acompañar las variantes del virus que circulan en la población.
Además de la vacunación, algunas medidas ayudan a reducir el riesgo de transmisión:
Lavarse las manos con frecuencia
Utilizar alcohol en gel cuando no haya acceso a agua y jabón
Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca sin higienizar las manos
Cubrir la boca y la nariz al toser o estornudar
Evitar el contacto cercano con personas enfermas
Permanecer en casa cuando se presentan síntomas respiratorios
Estas medidas ayudan a reducir la circulación del virus y a proteger a las personas más vulnerables.
Dudas frecuentes
La vacuna contra la influenza puede causar reacciones leves, como dolor en el lugar de la aplicación, fiebre baja, dolor de cabeza o cansancio durante las primeras 24 a 48 horas. Estos efectos son temporales y forman parte de la respuesta del sistema inmunológico. Las reacciones graves son raras, y la vacunación sigue siendo la forma más eficaz de prevenir la influenza.
La influenza A suele causar epidemias más grandes porque tiene mayor capacidad de mutación. Por esta razón, con frecuencia se asocia con los brotes estacionales más amplios. Aun así, la influenza B también puede provocar síntomas intensos y complicaciones, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Sí. La influenza tiene tratamiento y, en algunos casos, puede indicarse el antiviral oseltamivir. En adultos, la dosis utilizada para tratamiento es de 75 mg por vía oral cada 12 horas durante 5 días. Para profilaxis después de la exposición al virus, el esquema suele ser de 75 mg una vez al día durante 10 días.
Fuentes consultadas ▼
- Critical care – Influenza virus-related critical illness: pathophysiology and epidemiology
- Viruses – Diagnostic Significance of Influenza Symptoms and Signs, and Their Variation by Type/Subtype, in Outpatients Aged ≥ 15 Years: Novi Sad, Serbia
- Gaceta Sanitaria – Efectividad de la vacuna de la gripe para prevenir casos graves

