La endometriosis se suele asociar principalmente al dolor pélvico, pero sus efectos van mucho más allá del malestar físico. En muchos casos, el diagnóstico se realiza cuando la mujer comienza a investigar las dificultades para quedarse embarazada.
Aunque existe una clara relación entre endometriosis e infertilidad, esta afección no afecta a la fertilidad de todas las mujeres de la misma manera. Hay casos leves que afectan a la concepción y casos más avanzados en los que el embarazo se produce de forma natural.
A lo largo de este artículo, entenderás cómo la endometriosis puede interferir en la fertilidad, por qué puede ocurrir incluso cuando la enfermedad parece poco extensa y cuáles son los enfoques de tratamiento que se utilizan en la actualidad.
Características de la endometriosis
La endometriosis ocurre cuando tejido similar al endometrio, que normalmente recubre el interior del útero, comienza a desarrollarse fuera de él. Estas lesiones pueden aparecer en los ovarios, las trompas de Falopio, los ligamentos pélvicos, los intestinos o la vejiga, y causar una gran variedad de síntomas.
Pero, a diferencia del endometrio uterino, este tejido ectópico no tiene un mecanismo de drenaje adecuado, lo que favorece el desarrollo de procesos inflamatorios que pueden empeorar con el tiempo y causar principalmente dolor.
El impacto de la enfermedad, sin embargo, no se limita al dolor. La inflamación crónica y las lesiones provocadas por este tejido anómalo pueden generar cicatrices y alterar la anatomía y el funcionamiento de algunos órganos.
¿Por qué la endometriosis puede dificultar el embarazo?
La infertilidad asociada a la endometriosis no puede explicarse por un único mecanismo.
En la mayoría de los casos, es el resultado de la combinación de diferentes alteraciones biológicas que afectan a distintas etapas del proceso reproductivo, desde la calidad de los óvulos hasta la capacidad del embrión para implantarse en el útero.
Ambiente inflamatorio
La presencia de lesiones de endometriosis altera el ambiente interno de la pelvis, lo que provoca un aumento de las sustancias inflamatorias.
Este ambiente inflamatorio puede afectar a la calidad de los óvulos, dificultar el desplazamiento de los espermatozoides por las trompas y reducir la eficacia de la fertilización.
Incluso cuando se produce la fecundación, la inflamación persistente puede interferir en la comunicación entre el embrión y el endometrio, lo que reduce las probabilidades de implantación y de evolución del embarazo.
Alteraciones anatómicas
Con el tiempo, la inflamación puede provocar la formación de cicatrices y adherencias que alteran la anatomía normal de la pelvis. Las trompas pueden perder movilidad, los ovarios pueden quedar adheridos a otras estructuras y la dinámica necesaria para la captación del óvulo después de la ovulación puede verse afectada.
Estas alteraciones no necesitan ser extensas para tener un impacto, ya que pequeñas distorsiones anatómicas pueden ser suficientes para reducir las probabilidades de embarazo espontáneo.
Endometrioma ovárico
El endometrioma es un tipo de quiste benigno causado por la endometriosis que afecta directamente al ovario y empeora la calidad de los óvulos, sobre todo si ocurre de forma bilateral o recurrente.
La decisión de operar un endometrioma requiere una evaluación cuidadosa, ya que, aunque la cirugía puede aliviar los síntomas y mejorar la anatomía local, también puede conllevar la eliminación de tejido ovárico sano, lo que reduce el potencial reproductivo.
Por este motivo, la extracción del quiste no siempre es la mejor estrategia para las mujeres que desean quedarse embarazadas.
Alteraciones hormonales
En algunas mujeres, el principal problema relacionado con la endometriosis no está en la fertilización en sí, sino en la implantación del embrión.
Esto ocurre porque la enfermedad puede provocar resistencia a la progesterona, una hormona esencial para preparar el endometrio para recibir el embrión y mantener el embarazo.
Además, las alteraciones del sistema inmunológico pueden provocar una respuesta inadecuada del organismo al embrión en las primeras fases del embarazo. Esto puede dificultar el mantenimiento de la gestación, incluso cuando los estudios de laboratorio e imagen no muestran alteraciones significativas.
La endometriosis mínima también interfiere en la fertilidad
La clasificación de la endometriosis en mínima, leve, moderada o grave se basa en la extensión de las lesiones, no en el impacto que provocan.
Por este motivo, algunas mujeres con endometriosis mínima pueden ser infértiles, mientras que otras con enfermedad extensa quedan embarazadas espontáneamente.
En los casos mínimos o leves, el problema suele estar más relacionado con el ambiente inflamatorio y con alteraciones microscópicas que con lesiones visibles en estudios de imagen.
Opciones de tratamiento para la infertilidad
No existe un tratamiento único adecuado para todas las mujeres con endometriosis e infertilidad, ya que la elección depende de factores como la edad, la reserva ovárica, el tiempo que llevan buscando el embarazo y la intensidad de los síntomas.
Cabe señalar que el tratamiento hormonal de la endometriosis no trata la infertilidad, ya que suprime la ovulación.
Por esta razón, estos tratamientos no están indicados para mujeres que están intentando quedarse embarazadas, sino que son más apropiados cuando la gestación no es una prioridad inmediata y el objetivo principal es controlar los síntomas.
Tratamiento quirúrgico de la endometriosis
La cirugía puede aumentar las probabilidades de embarazo en casos específicos, como distorsiones anatómicas importantes. Sin embargo, este tipo de tratamiento conlleva riesgos.
Por ejemplo, cada cirugía ovárica puede reducir la reserva de óvulos. En el caso de mujeres de más edad o con la reserva ya comprometida, insistir en el abordaje quirúrgico puede retrasar el tratamiento más eficaz, que es la reproducción asistida.
Reproducción asistida
La fertilización in vitro es uno de los enfoques más eficaces para las mujeres con endometriosis asociada a infertilidad. Al realizar la fecundación fuera del ambiente inflamatorio de la pelvis, la FIV evita varios de los mecanismos que dificultan el embarazo.
Se recomienda especialmente cuando hay obstrucción de las trompas, tratamientos previos fallidos, edad superior a 35 años o endometriomas recurrentes.
La endometriosis no significa imposibilidad de quedarse embarazada
El diagnóstico de endometriosis no implica necesariamente infertilidad. Muchas mujeres se quedan embarazadas de forma espontánea o con la ayuda de tratamientos adecuados.
Lo fundamental es abandonar las soluciones estandarizadas y adoptar un enfoque individualizado basado en evidencias científicas y en la situación reproductiva de cada paciente.
La información clara, el seguimiento especializado y las decisiones bien fundamentadas marcan la diferencia en los resultados.
Dudas frecuentes
Depende. En casos específicos, como cuando hay distorsiones anatómicas importantes, la cirugía puede ayudar. Sin embargo, cualquier procedimiento realizado en el ovario puede reducir la reserva ovárica. Por eso, la indicación quirúrgica debe tener en cuenta la edad, la reserva de óvulos y si la reproducción asistida sería una opción más eficaz.
No, el tratamiento hormonal para la endometriosis está indicado para controlar el dolor y la progresión de la enfermedad, pero no aumenta las probabilidades de embarazo. Durante su administración, se bloquea la ovulación, lo que impide la concepción. Por este motivo, estos medicamentos no están indicados cuando el embarazo es una prioridad inmediata.
No. La endometriosis no es sinónimo de infertilidad. Muchas mujeres se quedan embarazadas de forma espontánea, incluso con la enfermedad. El impacto reproductivo varía en función de factores como la edad, la reserva ovárica, la localización de las lesiones y la intensidad de la inflamación. Por tanto, es necesario evaluar cada caso de manera individualizada.

